Optimiza el ciclo de vida de tu producto en pocos pasos

beneficios al practicar branding

A veces, con cambiar un par de parámetros podemos causar un cambio considerable en el ciclo de vida de nuestro producto. Todo se resume en trabajar la puesta a punto del mismo al máximo para que tenga una vida mucho más útil. Lamentablemente, no todo el mundo sabe optimizar el ciclo de vida de un producto, por lo que os lo enseñamos a continuación.

Fase de crecimiento

La fase de crecimiento es crucial en todo producto, por lo que tenemos que tener mucha cautela aquí. Vemos como el dinero va fluyendo por la empresa y los beneficios aumentan, pero no hay que bajar la guardia porque es una etapa que requiere mucho trabajo. Este momento es el idóneo para promocionar el producto y ver dónde podemos llegar con él.

Esta fase es muy importante, ya que estudiaremos a la competencia, su reacción, el impacto del producto, etc. Tenéis que dejar los precios y la calidad quietos, no hay que hacer cambios en estos dos apartados.

Fase de madurez

El crecimiento se va acabando y el producto se asienta en el mercado. Ya tendremos una clientela e, incluso, una fanbase, pero no nos tenemos que quedar de brazos cruzados. Esta fase es muy luchada porque tenemos que seguir vendiendo el producto al mismo nivel y salir de la zona de confort, lo cual se soluciona con una diferenciación de los demás rivales.

Todas las actuaciones en esta etapa del producto son cruciales, ya que una mala desencadena un más que posible declive del producto. Por tanto, tened cuidado y medir mucho vuestras actuaciones.

Fase de declive

Para muchos significa el final de la entrada y salida de dinero, pero hay que ser optimistas porque se puede sacar, todavía, mucho del producto en esta etapa. Lo primero que tenemos que hacer es que el producto ha entrado en su fase final, por lo que tenemos que sacar todo el rendimiento posible del mismo.

Seguiremos ingresando dinero en esta fase, por lo que podemos emplear estrategias de liquidación de producto para quitarnos todo el stock que tenemos a un precio muy atractivo para el consumidor.

Por otro lado, existe la posibilidad de mejorarlo y darle una vuelta de tuerca más al producto. Esto es muy complicado de hacer, pero ya lo hemos visto en otras ocasiones. Un ejemplo de ello es darle un valor añadido al producto para volver a hacerlo atractivo; de hecho, hemos visto productos resucitar.

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